Hay cosas que pasan y hay cosas que pasan y no tienen explicación. Amaneció un dia hermoso en playa Zicatela, allá en Oaxaca, desafortunadamente para mi amanecí con un tremendo dolor muscular en el cuello, asi que decidi surfear en la punta, donde la ola es menos poderosa, asií que pensé que no me molestaria mucho ese dolor en el cuello; ya en el camino, por la playa me encuentro a mi amiga Vera, ella me nota un poco tenso y le comento lo del dolor, ella me da un consejo me dice que le pida ayuda al mar, que le pida que se lleve mi dolor, nos despedimos y ya adentro me olvido por completo del asunto.
Agarré una buena izquierda que me saco casi a la orilla, a mi regreso me encuentro una ola casi reventandome encima, hago el pato y la ola me cae en la nuca; la ola alcanzó de lleno mi cabeza, misma que hizo tronar todos los huesos que en ella se encuentran, provocandome un estallido de dolor que al instante desaparecio al salir yo a la superficie. ¡El dolor en mi cuello se habia esfumado! Habia desaparecido por completo, mi amiga Vera me vino a la mente y solo sonreí pues un milagro habia sucedido.
Anónimo
Surfo de Cabo San Lucas, BCS.
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